Respuesta rápida: Si tu décimo de lotería se rompe, se moja o se deteriora, no lo tires ni intentes repararlo: conserva todas sus partes, déjalo secar de forma natural si está mojado y guárdalo en un lugar seco. Si crees que puede estar premiado, llévalo cuanto antes a un punto de venta oficial para que valoren cómo tramitar el cobro.
Actualizado el 25 de septiembre de 2026 · Por el equipo de Serviloto, Administración de Loterías nº 40 de Málaga.
Guardar un décimo de lotería parece sencillo, pero un pequeño accidente puede hacer que el documento quede deteriorado. Puede ocurrir que se moje, se rompa, se manche, se deteriore al guardarlo o incluso que una parte del décimo quede dañada.
La primera recomendación es mantener la calma y conservar todas las partes del décimo.
Si un décimo se rompe accidentalmente, lo más importante es no tirar ninguna de sus partes. Aunque el documento esté deteriorado, debe conservarse completo y evitar realizar nuevas manipulaciones que puedan empeorar su estado.
No intentes pegarlo, recortarlo ni modificarlo por tu cuenta. Una reparación casera podría dificultar posteriormente la comprobación del documento.
Si el décimo tiene premio y su estado genera dudas, es recomendable acudir a un punto oficial de venta de loterías para recibir indicaciones sobre el procedimiento correspondiente.
Si el décimo se ha mojado, déjalo secar de forma natural y manipúlalo lo menos posible. No utilices una fuente de calor directa, como un secador, un radiador o una plancha, ya que podría deteriorar todavía más el papel.
Una vez seco, guárdalo en un lugar seguro y evita doblarlo innecesariamente.
Cuando un décimo presenta un deterioro importante, especialmente si afecta a elementos relevantes para su identificación, la situación puede requerir una comprobación específica.
Por eso es importante conservar el décimo tal y como quedó después del accidente y evitar intentar restaurarlo.
Si además sospechas que puede estar premiado, lo recomendable es actuar cuanto antes y consultar en un punto oficial de venta.
No tires nunca un décimo deteriorado simplemente porque parezca ilegible.
El décimo es el documento que acredita la participación en el sorteo. Por este motivo, debe conservarse hasta haber comprobado correctamente el resultado y, si corresponde, hasta haber cobrado el premio.
Además, es aconsejable evitar llevar los décimos sueltos en bolsillos, carteras o lugares donde puedan doblarse, mojarse o romperse.
Un buen método es guardarlos en un lugar seco y protegido, especialmente cuando se compran con bastante antelación al sorteo.
Para reducir el riesgo de deterioro, puedes seguir algunas recomendaciones sencillas:
• Guarda los décimos en un lugar seco y protegido.
• Evita doblarlos o arrugarlos.
• No los expongas innecesariamente al sol, humedad o calor.
• No escribas sobre las zonas importantes del décimo.
• Evita guardar los décimos junto a objetos que puedan dañarlos.
• Comprueba el décimo después de comprarlo y conserva toda la información de la compra.
• Si se deteriora, conserva todas sus partes.
• Si crees que puede estar premiado, no lo tires aunque esté muy deteriorado.
Esta es la situación que más preocupa a los jugadores. Si el décimo está deteriorado y resulta premiado, no significa que debas desecharlo.
La recomendación es conservarlo y acudir a un punto oficial de venta para que se valore cómo proceder. Dependiendo del estado del documento, puede ser necesario realizar comprobaciones adicionales.
Por eso, ante un décimo deteriorado, la regla principal es sencilla: conservarlo y no manipularlo más de lo necesario.
Después de cada sorteo es conveniente comprobar todos los décimos, incluso aquellos que aparentemente no han obtenido uno de los grandes premios.
En algunos juegos existen diferentes categorías de premios y cantidades que pueden pasar desapercibidas si únicamente se buscan los números más importantes.
Comprobar el resultado permite saber exactamente si el décimo tiene premio antes de desecharlo.
Un décimo de lotería deteriorado debe tratarse con cuidado. Si se rompe, se moja o se daña, conserva todas sus partes, evita reparaciones caseras y no lo tires.
Y si existe la posibilidad de que sea premiado, es especialmente importante conservarlo y consultar cómo proceder antes de realizar cualquier manipulación.
La mejor forma de evitar problemas es proteger los décimos desde el momento de la compra y comprobarlos siempre después del sorteo.
Un décimo roto no pierde su validez automáticamente. Conserva todos los trozos, no lo pegues con cinta ni lo recortes y llévalo a un punto de venta oficial para que valoren si se puede tramitar el cobro.
Déjalo secar al aire, sin secador, radiador ni plancha, y manipúlalo lo menos posible. Una vez seco, guárdalo plano en un lugar seco y protegido.
No es recomendable. Cualquier reparación casera puede dificultar la comprobación posterior del décimo. Es mejor guardar las partes juntas, por ejemplo en un sobre.
No lo tires. Acude cuanto antes a un punto de venta oficial con todas las partes: según el estado del décimo, puede ser necesario realizar comprobaciones adicionales antes del pago.
Guárdalo en un lugar seco, sin doblarlo, lejos del sol, el calor y la humedad, y hazle una foto el día de la compra por si surge algún problema.